lunes, 5 de noviembre de 2007

Feriado en Ilhabela (2-4nov07)

Este fin de semana por fin hemos salido (Cris, Ferran y yo) del estrés de São Paulo. Destino Ilhabela, una isla del litoral paulista, a unos 200 km de SP. El día de Todos los Santos en Brasil se celebra el día 2 de noviembre en lugar del día 1. Podíamos haber salido de feriado el jueves, pero por aquí todo el mundo nos decía que era una locura / suicidio, porque toda la ciudad se moviliza y un viaje de 3 horas puede convertirse en 12 tranquilamente (ya lo han vivido los españoles que llevan tiempo por aqui), así que decidimos salir el mismo viernes pronto por la mañana. A las 7:00.
Alquilamos un coche con Atacar, compañía que por unos 40 reales más que las demás te deja y te recoge el coche donde quieras. Así que puntuales salimos dirección Ilhabela, con un súper mapa de google indicándonos la salida de la ciudad… aunque por supuesto dimos alguna vuelta más de las indicadas. Viaje sin incidentes, tráfico denso pero fluido. A la llegada a São Sebastião, se coge la balsa para pasar a la isla, lo que se convierte en un cuello de botella, aunque no tardamos más de 45 minutos (que para aquí no es nada).

Oooooo, la isla es guay, tranquila, con paz. Pocos coches, poco ruido y centenares de playas a elegir. La verdad es que no deja de ser Atlántico, con lo que nadie se espere aguas transparentes ni azules turquesa…. Pero está bien, muy verde, mucha vegetación “mata atlántica” un tanto selvático.

El viernes en cuanto llegamos, suco de frutas, check in en el hotel (que estaba fenomenal) “Mirador do Praia Grande” (390 reales, 3 personas por 3 noches, unos 18€ pna/noche). Y a la playa, biennnnnn ¡! Fuimos a Praia Jabaquara, al norte de la isla, a la que se llega por camino de tierra, porque solo la zona central de la isla tiene carreteras asfaltadas. La playa estaba muy bien. Rollo salvaje. Poca gente. Poca infraestructura. Sensación de estar en una playa semi-virgen y nada explotada por el turismo. Sol, baños, paseo, zumo de frutas en el chiringuito… qué más se puede pedir!! Sí, hay una cosa más que se puede pedir. Jaja, que fumiguen los mosquitos. La isla está plagada de Borrachudos, una especie de moscas pequeñas que muerden y te dejan un circulito de sangre. Son bichos que nacen en agua corriente y limpia, y casualmente la isla cuenta con más de 350 cascadas… con lo que no hay quien aguante los “bojjjjachudos” de hecho ahora mismo sigo arrascándome las decenas de picaduras que tengo en todo el cuerpo. Los muy cabrones pican hasta en la planta de los pies, lugar en el que por supuesto no llegó el repelente!!! A pesar de los mosquitos la visita mereció la pena.

El sábado sabadete queríamos hacer una excursión en barco a la Praia Castelhanos a la que sólo se puede llegar en Jeep o en barco… pero el mar estaba revuelto y los barcos no salían a esa zona, así que nos conformamos con llegar a Praia Bonete. Playa absolutamente virgen. Increíble. El viaje fue increíble. Para empezar, estábamos con 6 brasileiros más que eran súper simpáticos y nos hablaban un montón. Un matrimonio cincuentón con el que me reí muchísimo…. Aunque aún hablo poco portugués, hablo el suficiente para hacerme entender, y a ellos les entiendo casi todo, con lo que la sensación de poder hablar con la gente… con los brasileños y sentirte formar parte del grupo es increíble. Satisfacción absoluta. El viaje en barca fue muy divertido y la playa, la zona, la comida, la gente…


Cabe destacar, que el viaje terminó con lluvia (que raro, verdad?) y la vuelta en el barquito, lloviendo, a toda velocidad y con el mar revuelto tuvo su gracia, no paré de gritar y de reírme en hora y media que tardamos en volver.
Ducha, cervezas tranquilos en la terraza en el hotel con vistas al mar, y un poco de fiestita… pero poca, porque después del sol, la lluvia y el mar, estábamos agotados, a eso de las 2 en la cama.

El domingo… snif, snif, nos levantamos con la esperanza de que hiciera buen tiempo, pero no. Lluvia y más lluvia. Así que a eso de las 12 nos pusimos en camino a São Paulo, y no nos podemos quejar, solo tardamos 7 horas: 1,45 esperando para pasar la balsa, y el resto para hacer 240 km por autopista…. No comments.
Por cierto, Borja no viene en verano… le ha salido una aventurilla por ahí. En fin, que se le va a hacer.


1 comentario:

Borja dijo...

Pues este findesemana en bilbao yo tambien he estado con un monton de borrachudos; Irse tan lejos para encontrar lo mismo que encasa.